El año no empezó muy bien para el país que está llamado a ser la primera potencia a nivel industrial del mundo, y es que desde hace más de un año a lo largo del periodo anterior la economía de China se ha visto afectada por una serie de contracciones las cuales han repercutido directamente en el valor no solo de su moneda sino también en la valuación de sus inversiones a futuro, trayendo como consecuencia que muchos recursos y capital extranjero que una vez estuvo puesto en el gigante asiático ahora sea redireccionado hacia otros ámbitos de inversión fuera de sus fronteras.

Aunque de seguro esta noticia no es nueva para ti, en especial si lees continuo sobre el ámbito económico mundial, la pregunta que todavía flota en el aire es el “¿por qué?” ¿Qué hace que una economía en crecimiento se contraiga de un periodo para otro?

Para hallar la respuesta es necesario avanzar directamente sobre lo que ha sido el pilar fundamental de la industria china desde principios de la década de los noventa del siglo pasado, y este ha sido su estrategia de libre mercado orientada directamente a las exportaciones.

Esto hacia que el país basara su actividad industrial principal en producir para exportar inmediatamente, cosa que fue cambiando a medida que la demanda interna creció de la mano con el aumento de la capacidad adquisitiva de muchos nativos del país.

Esto se vio reflejado directamente en una deflación del valor monetario de la divisa del país la cual adquirió puntos con respecto al dólar haciendo que la nación perdiera parte de su valor comercial.

Si a esto le sumamos la caída de los precios del barril de petróleo el cual era una de las materias primas en las que más `China había invertido, nos encontramos directamente con la receta perfecta para una contracción a mediano plazo la cual incide sobre el comportamiento directo de las inversiones en el mercado de divisas haciendo que monedas como el euro, la libra y el dólar americano se fortalezcan frente a la caída del mercado industrial asiático.