De sobra son conocidas las virtudes del agua para nuestra salud y la proliferación de balnearios y spa’s sigue imparable. El agua es salud, y una sesión de ducha es, sin duda, uno de los mejores remedios contra el calor.



Rápida y estimulante, resulta imprescindible para refrescar el cuerpo en cualquier momento, ya sea de día o de noche. En los días calurosos lo más aconsejable es ducharse a una temperatura de entre 20 y 22º.

Beneficios y Consejos de una buena ducha de agua

Los más valientes pueden decidirse por la ducha escocesa: se empieza con agua tibia, entre unos 24 y 26º, y poco a poco se va enfriando, hasta dejarla bastante fresquita, a unos 17 o 18º. De esta forma, no sólo el cuerpo se tonifica al máximo, sino que el agua fría ayuda a mejorar la circulación sanguínea, adormilada por el calor. Por la mañana, tras levantarse de la cama, a media tarde o por la noche, antes de acostarse, una ducha es el mejor antídoto contra el calor y la pesadez.

Además si se realiza con agua fría por la mañana es un remedio inmejorable contra la flacidez de ciertas zonas del cuerpo. Por ejemplo, si mientras cae el agua fría se realizan una serie de movimientos circulares sobre los senos, resulta tan beneficioso como efectivo para fortalecer la zona del escote y del pecho.

El agua es tonificante, vigorizante, reafirmante y refrescante. Y, si bien es necesario poner en práctica medidas del ahorro de agua, una debe ducharse siempre que le apetezca, pero eso sí, usando un gel que tenga un pH neutro que respete el equilibrio de la piel.