¿Cómo se pueden reducir las experiencias vividas en procesos químicos en el cerebro? La felicidad, la rabia la tristeza, la ansiedad, todas pueden estar ligadas a lo que está pasando dentro de tu cabeza. En la década pasada, se ha estudiado mucho la ciencia de la felicidad, y se tiene bastante idea de cómo se manifiesta la felicidad en el cerebro hoy en día. Mejor que limitarse a estar en el asiento del copiloto de este proceso, la ciencia ha probado sin duda, que puedes tomar el control de tu mente o cerebro y acceder a los neuroquímicos que hacer sentir la felicidad.




La felicidad se puede hallar hasta en las cosas más mundanas e insignificantes que haces cada día. Todas estas activan los químicos que producen la sensación de bienestar y los mantiene. El cerebro es un sistema de retroalimentación positiva, o sea, ser feliz provoca que haya más felicidad.

Con frecuencia todo eso conlleva un ajuste de la actitud para mantener a tu cerebro sintiéndose bien o para empezar a hacerlo.

Lo que funciona para una persona puede que no lo haga con otra, pero hay pequeñas cosas que puedes probar desde ya para darle a tu cerebro sensaciones positivas. Por eso, si tienes ansiedad, o estás deprimido, o te ves en alguna crisis o momento desastrosos, hay pasos guiados por la neurociencia, que puedes tomar para empezar a guiar a tu mente por un camino más positivo.

Dar o recibir abrazos.

Durante un abrazo largo se libera el neurotransmisor oxitócica, la hormona de la unión, que relaja y calma tu amígdala, el miedo de alarme y te hace sentir cálido y en confort.

Recordar momentos felices.
Tan solo pensar en buenos momentos, aumenta los niveles de serotonina en tu cerebro. Según los investigadores la serotonina es necesaria para el mejor funcionamiento del córtex prefrontal, el ejecutivo, que se dice, que controla los auto-reflejos y las emociones ayudando a anular las viejas pautas instintivas. Trata de visualizar con todo detalle un momento feliz de tu vida, o mejor que eso, puedes escribirlo.

Pasa tiempo con tu mascota.
Solo con acariciar la mascota de otro, puede aumentar la oxitocina, endorfinas y dopamina en tu cerebro. Numerosos estudios han demostrado que tener mascota puede reducir la ansiedad y la depresión, e incita a tener hábitos más saludables, a la vez que aumenta la sensación y sentimiento de conectividad. Un estudio japonés, determino que jugar con un perro, crea un vínculo que incrementa los niveles de oxitocina.

Anota tus sentimientos en papel.
Los estudios han mostrado que el proceso de la lingüística emocional produce una menor actividad en la amígdala, ayudando a que te sientas menos estresado. Si la amígdala está en calma quiere decir que se está más feliz, con menos ansiedad.

Refresca tu cara con agua fría.
De verdad, encuentra un lava manos, llena tus manos de agua fría y sumerge la cara. Esto bajará el ritmo cardiaco indirectamente estimulando el nervio vago, que regula una serie de funciones vitales del cuerpo como el latido del corazón y los músculos usados para respirar. El nervio vago, también controla los niveles químicos del sistema digestivo que afecta de gran forma a la salud y al humor.

Deja que te dé el sol.
Los rayos del sol, impulsan la producción de serotonina en tu cerebro. Hay que hacer el esfuerzo de salir fuera a pasear, o a almorzar, o tomarse un descanso fuera con el sol. La luz del sol mejora la libración de melatonina, que es lo que ayuda a dormir mejor por las noches.

¡Sonríe!
Es algo muy simple que de verdad mejorará tu estado de ánimo o humor. La mayoría de la gente piensa que sonreímos porque nos sentimos felices, pero funciona también de la otra forma, o sea te puedes sentir feliz tras sonreír. Tu cara no tiene porqué reproducir una emoción, sino crearla. Tu cara no es un simple mural para tus sentimientos internos. Es un compañero igual en el proceso emocional.

¡Ríe!
Esto funciona de la misma forma y por las mismas razones que funciona con lo de sonreír. Puede que te sientas algo estúpido, pero abriendo la boca y dejando salir una risa o algo que te haga reír puede hacer que te sientas mejor y más feliz. El cerebro no diferencia mucho entre la risa falsa y la verdadera. La risa provocada o fingida a menudo va seguida una risa real.




¡Rodéate de gente!
Si empiezas a sentir que tu humor se apaga, ve a algún sitio y rodéate de gente, como podría ser un bar, una tienda, un centro comercial. No hace falta interactuar con ellos, solo estar en el mismo sitio físico funciona. Charlar o salir poa ahí con un amigo es todavía más beneficioso. Si no tienes ganas de hablar, puedes hacer alguna actividad con un amigo en la que no tengas que hablar. La interacción social hace que el cerebro libere oxitocina que es la que apoya al sistema de la serotonina, dándote los beneficios de ambos químicos que aportan el bienestar.

La respiración de diafragma.
Tomando, profundas y largas bocanadas de aire, hace que se ralentice tu ritmo cardiaco y activa la tranquilidad del sistema nervioso parasimpático. Hay que poner la mano en el diafragma, que está en el centro de la barriga, un poco más abajo de los pulmones, y entonces toma pequeñas respiraciones. Cuenta hasta seis y mueve tu mano cada vez que inspires y exhales. Después de que hayas pillado el truco, podrás practicar la respiración diafragmática en cualquier sitio sin tener que usar la mano.

Impulsa a las bacterias de tu intestino.
La ciencia está descubriendo más y más pruebas de que las bacterias del intestino tienen influencia en el cerebro. Los probióticos y prebióticos muestran el potencial para ayudar a reducir la ansiedad y la depresión.

Nadie es feliz a todas horas, pero siendo positivos constantemente empieza en tu cerebro con cambios en los pensamientos, emociones y comportamientos. Pequeños pasos a seguir pueden ayudar a tener nuestro cerebro o nuestra mente mejor dicho en un ciclo más optimista y literalmente mejorando tu vida desde ya.